Un viaje por Andalucía para jugar con las palabras

Venta de caracoles en las calles de Sevilla

Venta de caracoles en las calles de Sevilla

Que nadie piense viendo estas fotos que las cabrillas son cabras pequeñas, ni que en Andalucía comerciamos con esclavas. Simplemente disfrutamos de un idioma tan rico que nos permitimos jugar con las palabras. Sería un buen método aprender el idioma en las calles, ver los escaparates, leer los rótulos y carteles de vendedores ambulantes y escuchar furtivamente las conversaciones de la gente. Fotografiar los gestos de los españoles y jugar a adivinar de qué están hablando.

De este modo descubriríamos el viaje que realizan las palabras en el tiempo y en el espacio y aprenderíamos que con la mezcla y la calle las palabras están más vivas.

Venta de pulseras en un comercio sevillano

 Me gusta imaginar cómo entenderán las palabras los recién iniciados en nuestro idioma. Si un inglés ha aprendido que las medias son unas prendas femeninas que cubren las piernas, qué piensan cuando en la barra del bar oyen decir: “¡Dos cafés y dos medias con jamón!”. Los bares y los comercios son “templos del idioma”. Pero esa riqueza también complica el aprendizaje de nuestra lengua.

¡Qué difícil es hablar en español” dicen estos guiris que se han atrevido a viajar por todos los países hispanohablantes para aprender el idioma. ¡Menudo reto!. Escuchad la canción de Inténtalo Carito, un dúo colombiano formado por los hermanos Ospina que cantan canciones inspiradas en la cotidianeidad con un gran toque de humor. ¿Aprender inglés?. Lo difícil es aprender español.

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Perdamos otra vez el autobús

zaharaYa que perdimos los mapas … por qué no perdemos el autobús?. Es bello el camino a pie. Porque es viernes y la primavera se ha disfrazado de verano, vamos a perdernos con esta canción dulzona de la ubetense Zahara y este video naif y simpático.

¿Subes o nos vamos a pie?

¡Buen fin de semana!

 

Voy a hacer el viaje más largo en estos días a pie
para encontrar al chico fabuloso de mi vida
y tú grabas el mar desde el tren con la cámara del móvil.
Soy yo quién te espera con sugus de colores en el andén.
Perdamos otra vez el autobús.
Cualquier lugar del mundo es nuestra casa si estas tú
Woooo ah ah ahhhh
Vamos a inundar la parte de atrás con tanto amor y qué
si nuestros besos lentos son de foto y somos tan pastel.
El metro hasta arriba, tú y yo compartimos cascos, cantamos a pleno pulmón.
Empieza nuestra noche de baile en cada vagón.
Perdamos otra vez el autobús
mi lado favorito de la cama eres tú
Woooo ah ah ahhhh
Vamos a hacer el viaje más largo en nuestra vida, lo sé,
para encontrarnos chico fabuloso.

Con paciencia de un tranvía enamorado

Gran Vía. José Luis González

Gran Vía. José Luis González

Todas la ciudades son espejo de otras, sobre todo si el que las mira tiene el alma dividida. Tal vez arquitectos y urbanistas se ocuparon de copiar para cubrir la nostalgia de las gentes que vienen y van.

Ese arco que nos sorprende, la sensación al doblar una esquina, los olores que se escapan de un hogar con recetas aprendidas a miles de kilómetros… nos abstraen hasta hacer que olvidemos añorar. Como si añorar fuera el equipaje que cada mañana carga aquel que se siempre vive lejos. Porque lejos es ese lugar que “elige” el que se va: lejos de la infancia cuando está en el destino y lejos de casa cuando está en el origen. Siempre cerca y lejos, debatiéndose entre las ganas de volver y la esperanza de encontrar un lugar propio.

Hoy os traigo una canción de Fede Comín que permite un recorrido por Granada con el sentir de un argentino. Como si entráramos en su memoria y en los ojos que desplazan su mirada al lejano Buenos Aires.

Entre Granada y Buenos Aires hay un camino de ida y vuelta, porque fueron muchos los españoles que emigraron a Argentina y muchos los jóvenes argentinos que buscaron fortuna en la tierra de sus abuelos. En Granada hay un lugar que simboliza ese camino: La Tertulia

Tango a los pies de la Alhambra

Tango a los pies de la Alhambra

La Tertulia Tango bar, situado en pleno centro de Granada, lleva ya más de 30 años como punto de encuentro cultural y 26 como centro neurálgico del Festival Internacional de Tango de Granada, que se ha celebrado estos días en la ciudad, el más antiguo de Europa y el segundo del mundo tras el de Montevideo. Un lugar que ha situado a Granada en el mapa de Buenos Aires porque ha sido nombrado primer Lugar de Interés Turístico de Buenos Aires que no está en la propia ciudad.

Un lugar lleno de historias y de Historia pues en él nació el movimiento poético La otra sentimentalidad y dejaron su huella Saramago, Enrique Morente, Rafael Alberti, Goytisolo, Sabina… y un sin fin de poetas, cantantes, periodistas, estudiantes y exiliados latinoamericanos. Hoy sigue siendo un lugar en el que conversar, oir música, compartir poesía o aprender tango y milonga. Así que si vas a Granada, no te extrañe si vuelas a Buenos Aires.

¿Bailás?

A tres mil años y un día de mi casa,

respirando nuevos aires.

Me he olvidado en el vaivén de esta mañana,

de acordarme de añorar.

Y salí por la ventana,

como si fuera mi barrio,

este sitio tan lejano a mi primera ciudad.

Caminé las avenidas y el asfalto,

los gastados adoquines.

Descubrí que a la Gran Vía, no te engaño,

la cruzaba Pueyrredón.

Y al pasar por esa esquina,

pude ver que me esperaban,

con romero una gitana,

y con mate, un compadrón.

Puente, tango que sirve de puente,

uniendo pampas y olivos,

cantando envido a esta suerte

de no saber dónde estoy.

Puente, tango que sirve de puente

entre el que soy y el que he sido

desbaratando a la muerte,

con o sin bandoneón.

En la Plaza del Triunfo vi el Abasto,

con su moderna fachada.

Terminó de embellecerse el escenario

cuando pasó esa mujer

que en su andar entristecido

y esa flor en la mirada,

me dejó cual puñalada

los retazos de un querer.

Con paciencia de tranvía enamorado,

gambeteando a la nostalgia,

supe desde el primer día de estos años,

todo lo que iba a doler.

Pero esta canción decide más allá de la distancia

y es más fuerte esta esperanza que las ganas de volver.

Puente, tango que sirve de puente,

uniendo pampas y olivos,

cantando envido a esta suerte

de no saber dónde estoy.

Puente, tango que sirve de puente

entre el que soy y el que he sido

desbaratando a la muerte,

con o sin bandoneón.

Escapar a tu montaña

El camino hacia la cima es, como el viaje hacia uno mismo, una ruta en solitario

Alessandro Gogna

Tim Kemple. Alex Honnold en el Parque Nacional de Yosemite

Tim Kemple. Alex Honnold en el Parque Nacional de Yosemite

Todos tenemos una montaña, real o imaginaria, a la que ascender cuando aprieta la rutina, espacio de soledad para huir de la soledad, refugio donde aspirar el aire sintiendo el peso de la fugacidad.

Todos tenemos ese lugar donde perdernos cuando queremos ser encontrados, la cima de la que bajar con la esperanza de encontrar lo que se ha perdido.  Porque desde arriba todo se ve mejor, o tal vez solo para que nos echen de menos.

Ya ves donde tuve que escapar, a escribir y a escuchar

Y todo daba igual, la confesión, las presiones, el dolor

La última conversación en la que te perdí

Al llegar a esta altura tan brutal me perdí

¿Quién se acuerda de mí en este lugar?

Que vida tan fugaz, ahora escribo un boletín

Ahora escribo un boletín para que te acuerdes de mí

Al volver, no sé qué nos va a pasar

Tú en el mar y yo a mil metros sobre tí

¿Qué nos va a pasar?, y ahora escribo un boletín

Ahora escribo el boletín para que te acuerdes de mí

Abraham Boba. El boletín de la montaña

La música viajera de Perotá Chingó

La chingoneta en Neuquen, Argentina

La chingoneta en Neuquen, Argentina

Esta es la historia de Dolo y Maju, dos jóvenes argentinas que en 2011 deciden hacer un viaje para conocer la costa de Montevideo a dedo, guitarra y dos voces. Allí encontraron un remolino de músicas, comieron trigo con pasas y fueron recogiendo amigos con los que formaron el grupo musical Perotá Chingó.

Sus canciones, íntimas y cercanas, son la expresión de la vocación de andar por el mundo recorriendo lugares y kilómetros adentrándose en geografías y gentes, creyendo que la revolución empieza por uno mismo, haciendo camino con el ideario de viajar no sólo  con la intención de hacer música, sino también con la idea de conocer formas alternativas de vida, disfrutando de lo cotidiano y alejadas del consumismo.

El viajecito de Perotá Chingó

El viajecito de Perotá Chingó

Preciosas canciones y preciosas las fotos de sus viajes realizadas por Pochography que podéis disfrutar mientras escucháis su disco que, como no podía ser de otro modo, se llama Un viajecito. Estas fotos rebosan vida posando su mirada en los caminos, las piedras del rio, árboles acogedores, las flores, ancianos que pasean, la espuma del agua, los albergues por los que van pasando, pescadores que extienden sus redes, abrazos, niños, el disfrute de los encuentros, momentos íntimos, ¡GENTE!.

Si os gusta este viaje, no dudéis, coged vuestras mochilas que nos vamos a pasear por Montevideo.

La calle Llupes raya al medio
encuentra Belvedere
el tren saluda desde abajo
con silbos de tristeza
aquellas filas infinitas
saliendo de Central
el empedrado está tapado
pero allí está

La primavera en aquel barrio
se llama soledad
se llama gritos de ternura
pidiendo para entrar
y en el apuro está lloviendo
ya no se apretarán
mis lágrimas en tus bolsillos
cambiaste de sacón

Un día nos encontraremos
en otro carnaval
tendremos suerte si aprendemos
que no hay ningún rincón
que no hay ningún atracadero
que pueda disolver
en su escondite lo que fuimos
el tiempo está después.

Historias que se cruzan en un autobús

Scene from Seattle During Free Ride Day, with People Boarding a Bus

Autobús en Seattle

Todo el día de acá para allá, ahora subo en autobús, cambio de línea, me bajo y me vuelvo a subir, luego el tren, otro autobús… ¿Cuántas vidas se cruzan al cabo del día? ¿Cuántas las historias, paralelas, convergentes, divergentes? Cuántas declaraciones de amor tras compartir madrugones en el metro, cuántas lecturas espiadas… Y cuántas las historias inventadas en tiempos de espera o de trayecto: el turista que lee la guía, el deportista que sueña con correr la maratón de Nueva York, los niños que emprenden su primera excursión, las jubiladas que “huyen” a descansar de los maridos, la mujer que fotografía nubes, las amantes secretas, el abuelo que se siente inseguro en cada viaje, el profe que corrige exámenes, la enamorada adicta al teléfono, el ejecutivo impaciente, la joven que ha decidido ser madre en soledad…

Son gentes que ubicamos en movimiento, siempre entre los asientos del tren o el autobús, a los que hemos compuesto una historia y no reconocemos cuando los vemos fuera de contexto, sin maletas, paseando por la ciudad. Si les diéramos ocasión, tal vez descubriríamos que somos complementarios que, según nos cuenta esta canción de Rozalén que hoy os traigo, las personas son sorpresas. ¿Te atreves o te escondes tras el libro, el móvil, el ordenador o la mirada perdida tras los cristales?

Los que no tuvieron duda fueron los compañeros de viaje que, a base de compartir viajes desde Sevilla a Osuna, se animaron a publicar el blog La vida es un tren a Osuna en el que descubrían amaneceres, heladas, visitas curiosas y hasta celebraron la Navidad, con decoración de vagón incluída. Ideas de un niño que creció entre historias de raíles y estaciones y que se sigue emocionando, como yo, con la cara y la cruz de cada partida de tren.

Cincuenta y seis son los asientos, sin contar con conductor,

seis las horas de trayecto, seis y media con parón.

Muchas son las vidas, que se cruzan de manera paralela,

increíble es la historia de quien viaja a tu vera.

La de cosas que te pierdes por no preguntar,

busca nuevas aventuras,

interésate por los demás.

Son sorpresas las personas, descúbrelas.

Y en el asiento primero hay un hombre muy aseado

que anda siempre preocupado por trabajo y por dinero,

necesita secretaria que elija hasta su corbata y prepare buen café.

Margarita es Colombiana, busca oficio algo apurada

y es perfecta para él.

La de cosas que te pierdes por no preguntar,

si ellos dos se conocieran todo iría genial.

Veinticinco y veintiseis son asientos ocupados por hijos de jubilados antiguos republicados,

formaban el pelotón, la quinta del biberón en la Guerra Civil.

Y los hijos llevan tiempo buscando la información, para un reencuentro perfecto.

La de cosas que te pierdes por no preguntar,

si ellos dos se conocieran todo iría genial.

Y es que en todo el autobús contamos con seis artistas,

uno canta, la otra baila y aquél toca el saxofón,

guitarrista, buen bajista, percusión y violinista

y Joaquín es productor.

Formarían un gran grupo,

toda una vida de lujo, en las listas de éxitos.

La de cosas que te pierdes por no preguntar,

si todos se conocieran todo iría genial.

La de cosas que te pierdes por no preguntar,

busca nuevas aventuras, interésate por los demás.

Son sorpresas las personas, descúbrelas…

Rozalén “Autobús”

Cantar en las calles del mundo

Passenger cantando en las calles

Passenger cantando en las calles

Dicen que su voz evoca a Cat Steven y lo definen como un cantante viajero que canta al amor y a la vida. Ha convertido el viaje en su estilo de vida; de Europa a Australia recorre las ciudades, actúa en las calles, en el autobús y disfruta del contacto directo con el público.

Quizás por eso, Mike Rosenberg ha decidido adoptar como nombre artístico Passenger y vivir como los trovadores cantando a las cosas que dejamos escapar solo para echarlas de menos. Lástima que sucedan experiencias como la de Madrid el pasado 12 de junio, cuando trataba de cantar en la Calle Preciados y la policia interrumpió el concierto y multó al artista. ¿Quiere Madrid calles tristes? ¿Está prohibido celebrar la vida?

Os invito a este viaje musical en el que podemos oirlo cantando The sound of silence de Simon & Garfunkel en Adelaide (Australia), con una voz que parece de otro tiempo,

o recorriendo Edimburgo cantando Settled, erizándonos la piel y evocando antiguos viajes,

o cantando a ese amor que dejamos escapar en el tema Let Her Go que lo está situando definitivamente en el camino del éxito.

¡Que no callen las calles!

Bien, solo necesitas la luz cuando se está consumiendo,

solo echas de menos el sol cuando empieza a nevar,

solo sabes que la quieres cuando la dejas marchar.

Solo sabes que has estado bien (alto, en una buena racha),

cuando te sientes de bajón.

Solo odias la carretera cuando echas de menos tu casa,

solo sabes que la quieres cuando la dejas marchar,

y la dejas marchar.

Mirando fijamente el fondo de tu vaso,

esperando el día en que hagas durar un sueño,

pero los sueños llegan despacio y se van tan rápido.

La ves cuando cierras los ojos,

tal vez un día entenderás por qué

todo lo que tocas, de seguro que se muere.

Bien, solo necesitas la luz cuando se está consumiendo,

solo echas de menos el sol cuando empieza a nevar,

solo sabes que la quieres cuando la dejas marchar.

Solo sabes que has estado bien, cuando te sientes de bajón.

Solo odias la carretera cuando echas de menos tu casa,

solo sabes que la quieres cuando la dejas marchar.

Mirando fijamente al techo en la oscuridad,

el mismo sentimiento viejo y vacío en tu corazón

porque el amor viene despacio y se va tan rápido.

Bien, la ves cuando te quedas dormido,

pero nunca para acariciar y nunca para quedarse,

porque la quisiste demasiado

y te zambulliste demasiado profundo.

Bien, solo necesitas la luz cuando se está consumiendo,

solo echas de menos el sol cuando empieza a nevar,

solo sabes que la quieres cuando la dejas marchar.

Solo sabes que has estado bien, cuando te sientes de bajón.

Solo odias la carretera cuando echas de menos tu casa,

solo sabes que la quieres cuando la dejas marchar.

y la dejas marchar,

y la dejas marchar,

bien, la dejas marchar.

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