Un viaje por Andalucía para jugar con las palabras

Venta de caracoles en las calles de Sevilla

Venta de caracoles en las calles de Sevilla

Que nadie piense viendo estas fotos que las cabrillas son cabras pequeñas, ni que en Andalucía comerciamos con esclavas. Simplemente disfrutamos de un idioma tan rico que nos permitimos jugar con las palabras. Sería un buen método aprender el idioma en las calles, ver los escaparates, leer los rótulos y carteles de vendedores ambulantes y escuchar furtivamente las conversaciones de la gente. Fotografiar los gestos de los españoles y jugar a adivinar de qué están hablando.

De este modo descubriríamos el viaje que realizan las palabras en el tiempo y en el espacio y aprenderíamos que con la mezcla y la calle las palabras están más vivas.

Venta de pulseras en un comercio sevillano

 Me gusta imaginar cómo entenderán las palabras los recién iniciados en nuestro idioma. Si un inglés ha aprendido que las medias son unas prendas femeninas que cubren las piernas, qué piensan cuando en la barra del bar oyen decir: «¡Dos cafés y dos medias con jamón!». Los bares y los comercios son «templos del idioma». Pero esa riqueza también complica el aprendizaje de nuestra lengua.

¡Qué difícil es hablar en español» dicen estos guiris que se han atrevido a viajar por todos los países hispanohablantes para aprender el idioma. ¡Menudo reto!. Escuchad la canción de Inténtalo Carito, un dúo colombiano formado por los hermanos Ospina que cantan canciones inspiradas en la cotidianeidad con un gran toque de humor. ¿Aprender inglés?. Lo difícil es aprender español.

Héroes que se dejan mimar en la piscina

Voltereta

Voltereta

Seguramente has sentido alguna vez el vértigo ante una piscina a la que irremediablemente tienes que lanzarte y has sufrido la eternidad de los segundos que tardas en sumergirte. Como si fuera la vida misma, una piscina a la que entramos y salimos, a veces protegidos, empujados… y a veces gustosos de tirarnos de cabeza al mundo.

Hay ocasiones en las que quiere la casualidad que se nos presenten dos historias en un mismo día, aparentemente distintas pero que pudieran, de alguna manera, componer un solo relato. ¿O somos nosotros los que les damos unidad?. Queridos lectores pasen y vean esta sesión doble de cortometrajes y compongan una historia propia.

Empecemos por el principio: érase una vez  la infancia, la edad de los miedos, los descubrimientos y la búsqueda de protección familiar. Lolo, el protagonista de Voltereta, es un niño andaluz de 10 años que, allá por 1985 se traslada a vivir a Nueva York con su familia, equipado con el conocimiento que le proporcionan la lectura de comics y las películas americanas que ha visto en el cine de su barrio. No está sólo, observa el mundo americano concentrado en una piscina protegido por una abuela que es el cordón umbilical con la tierra de origen, defensora de los chorizos en el aeropuerto, la merienda española y del respeto a la siesta y la digestión. Oir un manifiesto de españolidad mientras te enfrentas al reto del primer día en América, no es fácil. ¿Cómo dar la talla cuando tú eres el diferente y un novato aprendiz de héroe?. No os perdáis este cortometraje, dirigido por el gaditano Alexis Morante, que está completo en filmín.

Érase una vez  la madurez, la edad de los miedos, el momento de ofrecer protección cuando todavía nos pesa la infancia, parece tan cercana… Qué rápido ha pasado el tiempo, seguimos buscando el empujón para sumergirnos en la piscina, aunque no está lejos el momento de tomar el relevo.

Metáfora de ese viaje es el cortometraje Deep End Dance dirigido por Conor Horgan y escrito por David Bolger, coreógrafo y director artístico del teatro de la danza de CoisCéim de Dublín. David sitúa su coreografía al fondo de la piscina, en una atmósfera que envuelve los cuerpos de David y Madge, su madre de 76 años, que lo empuja y acompaña en su danza onírica debajo del agua, en la misma piscina  en la que trabajó como instructora de natación, y donde enseñó a nadar a David .

La música y el movimiento de los cuerpos sumergidos abrazándose logra cautivarnos, nos transporta al inevitable viaje de la vida, a los mimos, cuidados, al acompañamiento, al relevo… Me pregunto, os pregunto ¿Quién cuida a quién?

La gratitud es contagiosa

La gratitud es la memoria del corazón
Lao Tse

El cielo de Barcelona se llena de corazones para dar gracias

El cielo de Barcelona se llena de corazones para dar gracias por los momentos vividos

Más allá de la educación y las buenas formas, la gratitud es una emoción positiva que nos hace concentrar nuestra atención en todo lo bueno de este mundo. En estos días agitados y muchas veces tristes, deberíamos llevar siempre una cajita de pastillas de gratitud y el cuaderno de la memoria en el que ir anotando las cosas agradables que nos suceden. No es conformismo, es ver la vida desde muchos ángulos: el pasado, el presente, nuestra vida como individuos y nuestro sentir como cultura para sentirnos más conectados, menos solos.

La idea es muy simple porque, en el fondo, todos necesitamos lo mismo. El entorno de las redes sociales, con el trabajo colaborativo y con las fórmulas  «Me gusta» y «Gracias por compartirlo», ha venido a fomentar esa necesidad de expresar la gratitud, a veces en estado puro y otras veces alternando con estados de rabia y rebeldía que, dicho sea de paso, tampoco está mal.

Parece que las cosas adquieren una dimensión real cuando las situamos en un mapa. ¿Y si ubicamos nuestros agradecimientos en un Mapa de gratitudes que se vaya construyendo día a día con buenos gestos desde cualquier punto del mundo?. Es como si dijéramos «atención, en California alguien da las gracias por el cariño de su mascota, en Madrid hay una joven que valora el afecto de sus amigos, en Africa alguien agracede a la tecnología y la innovación la salida de la pobreza… y en el Mediterráneo se alegran de contar con la dieta que tantos beneficios aporta al corazón». Solo hay que pararse, pensar un poco y sentir mucho.

Mapa de gratitudes

Mapa de gratitudes

Dormida en ese mapa y en muchos otros que se encuentran en las páginas de miles de libros de Historia, Arte, Diccionarios… sufre la vieja Grecia. «Se duele» con esta crisis cruel. ¿Qué tal si cambiamos nuestros discursos y dedicamos unos minutos a agradecer la herencia cultural de este país?. Cada vez que pronunciamos música, gramática, gastronomía, biblioteca, poesía y 75.000 vocablos más estamos manifestando nuestra pertenencia a su cultura. Oportuno homenaje de gratitud el realizado por la Asociación de Profesores de Latín y Griego de la Región de Murcia y el IES Ingeniero de la Cierva, titulado «Gracias Grecia por nuestra herencia». Me sumo a ello.

¡Efcharisto Grecia!.

Y el agradecimiento les ha sido devuelto porque los profesores han sido invitados a Grecia donde se han reunido con dos ministros y han recibido el encargo de realizar una serie de televisión.

¡Efcharisto España!

Me gusta ver escondidas esas muestras de gratitud en los pequeños gestos de nuestra vida cotidiana. La palabra gracias acompaña las despedidas al viajero con los carteles a la salida de la ciudad: «Gracias por su visita».  También lo vemos en modestos carteles colgados en la puerta de los comercios tradicionales.

Es buena costumbre la de agradecer a los que nos visitan, sobre todo si de turismo hablamos. Da rabia cuando viajas a algunos lugares y ves como te reciben con hastío. Tuve esa sensación en Praga y en Venecia con un personal cansado de turistas, como esos viejos actores aburridos de representar siempre la misma comedia.

Recuerdo vestido de lunares

Recuerdo vestido de lunares

Por eso me pareció perfecta la campaña Gracias de turismo que Andalucía realizó en agradecimiento a turistas y andaluces en 2002. Una de las campañas más acertadas desde mi punto de vista. Los que nos visitan llevarán para siempre un detalle que se nos antoja rojo entre la niebla del invierno de Londres: el rojo del clavel y del geranio o los lunares juguetones de los zapatos de baile de una niña.

¿Y el turista?. También agradece los momentos vividos en el lugar que visita. Las experiencias y el carácter acogedor de los habitantes son elementos que destacan miles de visitantes que aprovechan las redes sociales para lanzar videos que hacen competencia a las campañas institucionales. Este que os traigo me parece especialmente emotivo. Lo realizó Lucas Jatobá para dar las gracias a la ciudad de Barcelona en la que había sido tan feliz. Lanzó globos de colores con entradas para el teatro y una carta deseando a quien la encontrara que se divirtiera tanto como él durante los tres años que pasó alli. Montones de globos sobrevuelan la ciudad mientras que suena la canción de Jessica Allossery  «Change the world» como un deseo y una invitación.

¿Cambiamos el mundo? ¿Te animas a escribir tu nota de agradecimiento en el mapa?


La acera como escenario

Música en el puente de Lucerna

¿Cómo imaginar un mundo sin música? Le faltaría al mundo el medio de expresión de los sentimientos. Acaso sería como una película sin banda sonora.  Nuestra infancia se quedaría sin nanas y nuestra memoria no tendría un lugar para las historias que cuentan las canciones infantiles; nuestros juegos serían como ensayos monótonos. ¿Cómo expresar la desolación, el amor, el dolor y la alegría?. ¿Cómo decir tanto sin decir nada? ¿Cómo protestar contra lo que no nos gusta? ¿Cómo unir a miles de personas en torno a un poema si no puede ser musicado? ¿Cómo provocar con el descaro de un estribillo? ¿Cómo despedir a los seres queridos?

¿Y las calles…? Serían como inmensas habitaciones solitarias transitadas por gentes llenas de ruido. Cada tiempo y cada lugar tienen su propia banda sonora. ¿Recuerdas que a la caída del muro de Berlín las calles de Europa se abrieron a músicos experimentados que querían conocer otros mundos y que nos regalaron notas de violines y contrabajos?

¿Recuerdas qué música sonaba en las calles de esa ciudad que tanto te gustó el verano pasado?. En Praga brota la música clásica en cada esquina y qué decir de Viena donde te rodean los “mozart” con el programa en mano ofreciendo conciertos y prometiendo la felicidad en forma de vals.

Y las calles andaluzas son escuelas de flamenco. Son, en ocasiones experimentados músicos en busca del éxito y a veces desposeídos que repiten, una y otra vez, la única canción que saben tocar desde ese trocito de acera que han convertido en su hogar. Otras se integran en el paisaje turístico como si salieran de la postal sonora de un libro antiguo. Sus rostros, cargados de futuro o abatidos por el peso de la derrota, llenan las fotografías de los turistas embelesados con los artistas que parecen colocados para completar la escenografía del viaje.

¿Y París…? ¿Verdad que cuando pasas las hojas de tu álbum de fotos se escapan las notas de un acordeón? No imagino Montmartre sin los pintores y músicos que, apostados en calles y plazas, cantan canciones que nos inundan de una gustosa melancolía.

Una de las cantantes habituales de estas calles es ZAZ, una joven que ha apostado por el “jazz manouche”. Se la puede ver con la acera como escenario en el que hace de telón de fondo el menú de un restaurante y los vinos de la France. Su voz suena mejor en la calle que en la pantalla, cantando la tristeza de Edith Piaf o mirando a los turistas mientras entona una canción compuesta por ella, «Les passants».  Los transeúntes, es decir nosotros los mirones, que por el arte de la música, pasamos a ser mirados.

Música para sentir y música como excusa para recorrer medio mundo con un mensaje de paz. En busca de músicos callejeros, Mark Johnson lleva varios años con su equipo de grabación móvil. Su  proyecto, que ha denominado ‘Playing for change’,  pretende dar una oportunidad y mejorar las condiciones de vida de aquellos que a diario despliegan su arte en las calles de ciudades de todo el mundo. Desde Santa Mónica a Nueva Orleans, Toulouse, Río de Janeiro, Barcelona, Pisa… los músicos están unidos por este lenguaje universal, en el que adquiere un protagonismo especial la canción «Stand by me» con la que quieren que su mensaje llegue a todos los rincones del planeta. Gracias a este proyecto, recogido en un documental, se ha podido crear la primera escuela de música de la Fundación Playing for Change en Sudáfrica.

Y la música sigue sonando… !Que no pare la música!. Y ahora, querido lector, si has llegado hasta aquí solo te queda dar un paseo disfrutando de las melodías que se esconden tras los enlaces y recordando cuál fue la canción con la que expresaste amor, tristeza, alegría, rabia o ternura. ¿Qué tal si nos la cuentas? ¿Qué tal si nos la cantas?

Granada en blanco y negro

Las ciudades se dejan ver de muchas maneras y el arte siempre encuentra formas diversas de mostrar cada rincón en clave simbólica. La música ha encontrado en los videoclips el medio para trasladarnos a calles que se leen a través de las letras de las canciones y que nos invitan a viajar. Aquí podrás ver algún que otro viaje musical, así que ponte cómodo.

Hoy te propongo un paseo por las calles de Granada de la mano de Lapido, el poeta eléctrico. Una Granada noctámbula en blanco y negro que se descubre tras una mirada atenta a los tejados, veletas, adoquines, grafitis, las palabras grabadas en sus muros, la inocencia de un perrillo de andar lento, sus gentes deambulando en la noche, el trazado sencillo de su callejero y un «tequiero» escondido en un lugar secreto.

Imágenes que acompañan una letra que  habla de la desolación y el abandono por  ese «ángel» que no se decide a volver.  Letra que también es una invitación a dejar la pasiva espera enarbolando  el amor como dogma de fe.

Cuando el ángel decida volver
Se encontrará con la ciudad vacía
Las tuercas oxidadas pero abiertas las heridas
Cuando el ángel decida volver

Cuando el tren llegue al anochecer
No habrá música de bienvenida
Esfumada la esperanza y apagadas las colillas
Cuando el ángel decida volver

Nos verá contando hasta tres
Justo antes de emprender la huida
Tomaremos el fracaso como punto de partida
Y el amor como dogma de fe
Cuando el ángel decida volver

Creo recordar que alguien cantó
Lo mismo en otra canción:
«Cansado de esperar»

Cuando el ángel decida volver
Será el momento de que rompan filas
Los que lucharon en la guerra y los que fueron a la mina
A buscar algo en lo que creer

No tendremos nada que perder
Y se hará real la fantasía
Preparad los epitafios y poned la otra mejilla
Cuando el ángel decida volver
Cuando el ángel decida volver

Cuando el ángel decida volver
Cuando el ángel decida volver
Cuando el ángel decida volver
Cuando el ángel decida volver

José Ignacio Lapido. Cuando el ángel decida volver

Cartografía, 2008

Es de ayer, podría ser de hoy

Carlos Cano. A la luz de los cantares, 1977

Andaba yo buscando «nosequé», cuando me topé con este vídeo y tuve la sensación de estar escuchando los comentarios que a diario se oyen en el autobús, en la cafetería, el mercado y los telediarios.  Sorprende que esta canción grabada en 1977 haga una foto en cuatro líneas de la especulación, los especuladores, el famoseo, el lío de Marbella y el entretenimiento de la prensa rosa. Como telón de fondo, imágenes de la Granada mal urbanizada, cuando la Vega comenzaba a verse amenazada.  !Todo un documento!.

Y así s’explica Manué esto la’speculación

comprando mu baratico

vendiendo carico pagando tú y yo.

Y así s’explica el porqué

y hay que echarse a temblar:

que suba la gasolina l’aceite d’oliva la chicha y el pan.

Se juntan cuatro granujas y a tos nos estrujan

al multiplicar los duros por las pesetas

y hazte la puñeta con lo que te dan.

¡Ay cómo me voy a callar!

¡Cómo no me voy a creer qu’el que no cambia deprisa tenga en Suiza mucho parné!

Y así s’explica el porqué haiga tantico follón:

qu’el que no grita no mama no se va a la cama con su biberón.

Pos la mejor solución es la justicia social

habiendo tierra y salero el control obrero pare usted d’hablar.

La vida leyendo Hola pasa en Fuengirola

el pavo real de Jolivú las estrellas vienen a Marbella a juerguetear.

¡Ay cómo me voy a callar!

¡Cómo no me voy a creer qu’el que no cambia deprisa tenga en Suiza mucho parné!

Carlos Cano. La especulación («A la luz de los cantares», 1977)

Viajes de negocios

No sé por qué cuando va acabando el verano nos atrapa siempre un momento de reflexión y pasan por nuestra memoria los proyectos vacacionales, lo que queríamos hacer y lo que no hemos hecho, los encuentros con la familia, las lecturas estivales…

El verano es tiempo de saborear el periódico. Así que cualquier mañana de verano, te levantas y relajadamente vas ojeando las noticias que entremezclan los titulares refrescantes y la sobreexplotación de temas a falta de otros más interesantes. Agosto nos despertó con la visita de Michelle Obama y es difícil que algo nos llame la atención, porque cuando el periódico llega a nuestras manos después de un largo proceso de impresión y distribución, ya estamos más que saturados tras la continua repetición en radio y televisión de las imágenes y anécdotas del anunciado acontecimiento: su visita al Sacromonte a las cinco de la tarde, las palmas que improvisó, el helado en Los Italianos, su paseo por las calles de Marbella

Y de pronto, se produce uno de los “milagros” de la prensa impresa que nos hace detenernos y reflexionar: en un lento recorrido de izquierda a derecha, de una página a otra, pasamos del viaje que podríamos denominar promocional a la noticia del viaje de la vendimia de muchos andaluces.

Se agolpan de repente otros titulares de hemeroteca que nos traen a la memoria largas historias escondidas en nuestros referentes culturales, algunos vividos y otros relatados en novelas, canciones, fotografías y películas : inevitable el recuerdo de “Bienvenido Mister Marshall”, las colas ante el tren de los emigrantes, la imagen de las pobres maletas con poco peso, despedidas de estación… Y la mirada olvidadiza de muchos españoles cuando ven a africanos, rumanos, sudamericanos pedir trabajo y vivir hacinados… Y olvidamos que nosotros también fuimos y somos emigrantes.

Páginas de periódico para compartir viajes de placer y “viajes de negocios”.

Un solitario planeta para viajar

Once I was traveling across the sky

This lovely planet caught my eye

And being curious I flew close by

And non I’m caught here

Until I die

Until we die

Learning to live together.

Joe Cocker

Esta es la historia de dos hippies con ganas de viajar, que se conocen una tarde de 1970 en un parque de Londres y que, unos meses más tarde, deciden realizar su luna de miel por Asia, montados en un destartalado Mini.

Desde esa fecha hasta ahora, este matrimonio ¿hippy?, controla el imperio financiero que gira en torno a una guía turística: 100 millones de guías vendidas, 600 títulos publicados en 11 idiomas, una cadena de televisión, un banco de imágenes, 500 empleados y 300 escritores de viajes. Y todo empezó, según cuentan ellos mismos, alrededor de la mesa de la cocina en su casa de Sydney, donde decidieron convertir sus diarios de viaje en un libro que titularon “Across Asia on the cheap” (Atravesar Asia con poco dinero). Se editaron unos 1.500 ejemplares elaborados de forma artesanal que se distribuyeron por las librerías de la ciudad. La segunda edición, que ya contaba con 800.000 ejemplares, le valió el calificativo de “Biblia amarilla”. A este sueño editorial decidieron ponerle el nombre “Lonely Planet”, en homenaje a la canción Space Captain de Joe Cocker. Curiosamente, la canción habla en uno de sus versos de “lovely planet”, pero ellos entendían “lonely planet”, por lo que transformaron un planeta hermoso en un planeta solitario.

Es así como, Lonely Planet se ha convertido en la mayor editorial independiente de viajes, una empresa internacional con delegaciones en Australia, Estados Unidos y Reino Unido.

A decir de sus autores, la elaboración de las guías pasa por un periodo de contextualización histórica del destino y meses de documentación en bibliotecas, librerías especializadas y entrevistas. Para las primeras ediciones, los autores se trasladan a vivir unos meses al lugar que están describiendo.

La editorial está probando con nuevas formas de comercialización como la venta por capítulos, que denominan Pick & Mix. A través de la web, se puede bajar gratis, el primer capitulo con el índice de las diferentes secciones de la guía, que se pueden descargar en pdf por pocas libras. Y se ha sumado a la web 2.0 dando participación a los viajeros mediante blogs, concursos y comunidades virtuales

Y allí donde hay una gran marca, hay una tribu de imitadores, que le fastidian el negocio mediante la picaresca. Parece que en algunos países de Asia, circulan ediciones falsas que piratean y transforman el contenido. Se cambian los nombres de los hoteles recomendados por otros que quizá tienen intereses con el editor pirata, se modifican algunas rutas, se pone la cubierta de Lonely Planet, y ya está lista la edición para la reventa en los mercadillos.

Pero, toda gran empresa tiene también sus detractores, máxime cuando el material de trabajo se nutre de las visiones de escritores que condicionan al viajero. Y es que, al parecer, Andalucía, no sale bien retratada en estas guías, en las que se incluyen perlas como éstas:

Debido a sus raíces islámicas y a una historia marcada por una pobreza tenaz, Andalucía puede considerarse una de las regiones menos europeas de Europa Occidental.

Constituye la cuna del flamenco, la fiesta y las sangrientas corridas de toros. En estas tierras resulta factible disfrutar de fiestas, ir de excursión, tomar el sol o contemplar los paisajes.

Andalucía está recortada en forma de una salchicha horizontal al pie de la Península. La relativa ausencia de industrias y un sistema agrícola arcaico han liberado relativamente de contaminación a la comunidad.

La cocina andaluza, rústica y sencilla… La típicas tapas andaluzas se componen de menudos como sesos, callos, riñones y criadillas.

En repulsa a estas afirmaciones, los blogueros se pusieron manos a la obra en 2006 y bajo el lema Andaluces levantaos, invitaron a participar en un Google Bomb en favor de la frase «Lonely Planet Andalucía«. Si se escriben post con ese título, cada vez que alguien teclee esa cadena en Google, aparecerá información que cuestione el contenido de la guía.

Por mi parte propongo, como forma de evaluación de estas publicaciones, que antes de comprar una guía para viajar a otro país, leáis aquella en la que la editorial describe a vuestra Comunidad para un público extranjero. De esta forma, os lo pensaréis dos veces antes de asegurar “los franceses son…” , “los coreanos tienen por costumbre…”, solo porque lo habéis visto impreso en un libro.

Me pregunto ¿qué habría sucedido si alguno de los dos no hubiera ido al parque esa tarde?

Mil y una marcas para Federico

El próximo día 5 de junio, se conmemora el aniversario del nacimiento de Federico García Lorca. Una fiesta que se inició en 1976, como un canto a la libertad, y se convirtió en todo un ritual en Fuentevaqueros, su pueblo natal. Un día repleto de actos culturales y lúdicos, que tras el tradicional «5 a las 5» organizado por la Casa Natal del poeta, culminaba con grandes conciertos al aire libre, hasta la madrugada. Pero hoy no queremos hablaros de su dimensión literaria, ni de la casa museo, ni de la Fundación, ni del Centro de Estudios Lorquianos, ni siquiera de la ruta turística que se inició en marzo de 2007. Os proponemos una lectura particular de la presencia y repercusión de los escritores, en la vida cotidiana.

García Lorca, pasó del anonimato durante cuarenta años, a convertirse en un referente, de nuestra historia y nuestra cultura en el exterior. Numerosos estudios sobre su vida y obra, continuas ediciones de sus poemas y obras de teatro, representaciones incluso en japonés, reinterpretaciones desde los más variados estilos. Pero además, su “nombre” se ha convertido en una impronta que no necesita de presentaciones.

Los estudiantes “erasmus”, o turistas idiomáticos de nuestras universidades, acuden a las bibliotecas granadinas, balbuceando un torpe español con la escueta pregunta dirigida al personal: ¿Lorca?. Y no hace falta más, un experimentado profesional sabrá que se trata de otro soñador que llega a Granada buscando al poeta y que lo mezclará con su visión romántica de la Alhambra y sus noches de juerga.

Pero ¿qué diría el poeta si supiera que le da nombre a una autoescuela, una pastelería o una clínica dental? ¿Qué pensaría al oír al profesor de matemáticas plantear un problema sobre las permutaciones de la palabra “Lorca”?

Si buscamos en los callejeros de nuestras ciudades y pueblos, podemos observar que son innumerables las calles que reciben su nombre y compensan los años de olvido. Además, es el nombre que reciben muchos establecimientos. Utilizando una fuente de información tan usual y poco literaria como las Páginas Amarillas podemos encontrar: colegios, institutos, coros, comunidades de propietarios, autoescuelas, restaurantes, teatros , casas-museos, y hasta un aeropuerto, que en 2006 decide cambiar su denominación con el objetivo de situar a Granada y Jaén  en los circuitos turisticos internacionales.

Sí, una vez más, podemos decir que hemos creado una “marca”.  Probemos entonces a buscar en la base de datos de la Oficina de Patentes y Marcas, donde podremos delimitar incluso por nombres comerciales y rótulos de establecimientos.

Pero si de marcas comercializadas y registradas hablamos, nadie mejor que Alberti y Picasso, para servir de ejemplo. En 1997, María Asunción Mateo formó una sociedad limitada a la que llamó, El Alba del Alhelí, para controlar la obra y derechos de Rafael Alberti. Un año después, la viuda del poeta, registraría el nombre “Rafael Alberti” como marca comercial, cuya explotación —que puede tener forma de libros, llaveros, tazas… o lo que sea— beneficia a la sociedad.

La palma se la lleva Picasso, que tiene hasta un coche en el mercado y una página web que detalla los derechos de la Sucesión Picasso y deja muy clarito que está terminantemente prohibido utilizar el nombre para usarlo como marca. ¿Conocerán los dueños del Xara Picasso a las Señoritas de Avignon?.

Cualquier coche será válido para visitar Granada, acompañado con los ojos y las palabras de Federico

Granada es apta para el sueño y el ensueño

una ciudad para la contemplación y la fantasía

Por todas partes limita con lo inefable

¿Quién penetra esta intimidad?

Avisillos, llamativos y tapas

Pues sí, es viernes y aquí estamos de nuevo para «documentaros» lo que seguramente haréis al final de la mañana. Os iréis de tapas, ¿verdad?

Por si esta historia llega a Tombuctú, explicaremos que, básicamente, una tapa es un aperitivo que se sirve en un bar acompañando a la bebida. Existen numerosas teorías, sobre el origen de este plato en miniatura, que se remontan al siglo XIII. En unas, la tapa surgió como medida contra la ebriedad,  en otras fue una solución para evitar la entrada de insectos o partículas en la bebida. Pero todas coinciden en el origen terminológico, que alude al hecho de “tapar” la copa, con un trozo de pan o con una loncha de jamón. A lo largo de la historia han recibido otras denominaciones: Quevedo, en su novela “Vida del Buscón”, las denominaba “avisillos”, por ser consumidos habitualmente antes de una comida principal. Cervantes, en «El Quijote», utilizaba el término «llamativos».

Una costumbre tan antigua, ha creado un vocabulario que muestra la riqueza de nuestro idioma y la importancia que damos a este ritual, que conlleva un consumo itinerante por varios bares. Así tenemos, tapear y tapeo para aludir a ese recorrido en busca de la mejor tapa. Tapita, es sinónimo de algo rápido. Ir de tapas, significa que no nos apetece comer mucho. Este vocabulario y el de la propia denominación de las tapas, es como un manifiesto contra la invasión de términos ingleses. Fracasa cualquier intento de traducción en las guías para extranjeros, “contaminando” el idioma inglés de términos españoles. Además, está ocupando la geografía hostelera con la denominación “Tapas bar”, como es el caso del “Sangría Tapas Bar” de Nueva York. Aquí tenéis algunas “no traducciones”, que aparecen en la versión inglesa de Wikipedia:

Cojonuda. (Superb female): It is a kind of ‘pincho’. It consists of a slice of Spanish morcilla with a fried quail egg over a slice of bread. It is very common to see it in Burgos because Spanish morcilla is also called morcilla de Burgos.

Con lo fácil que es decir “Patatas bravas”, mirad que lío se forman y luego lo dejan sin traducir:

Patatas bravas: Fried potato dices (sometimes part-boiled and then fried, or simply boiled) served with salsa brava, a spicy tomato sauce. Alioli is often served with it too.

Tortilla de patatas, also known as Tortilla española.

Para ese viaje… Sin embargo, se atreven a traducir “Tortillita de camarones”

Tortillitas de camarones: Battered-prawn fritters.

Pero no nos engañemos, la gracia de la tapa es que la sirvan gratis, como sucede en Jaén, Granada, Almería… Las empresas turísticas, ofrecen en sus rutas la degustación de una bebida con tapa incluida, como algo típico del lugar, que termina por convertirse en un símbolo de identidad en las guías turísticas. Muchos establecimientos, comienzan a denominar las tapas con nombres llamativos que despiertan la curiosidad del cliente “catacaldos”, creando marcas propias de su establecimiento. Otros, añaden elementos para crear distinción, como Casa Tono, en Sevilla en el que puedes pedir una tapa y un libro, para disfrutar tranquilamente de la lectura y el paladar. A medida que la tapa se hace más sofisticada y famosa, va apareciendo bibliografía especializada: diccionarios, guías de la ruta de la tapa, libros de recetas que nos invitan a viajar, “Mapas con la ruta…”. Aunque, el documento más preciado es “la lista de las tapas”, que con un poco de suerte, estará hecha de forma improvisada y manuscrita; otras veces será un alarde de diseño gráfico (si pagas 5 euros por tapa) y en otras ocasiones, será una pizarra de tiza. En el peor de los casos, será una fuente oral, o sea, el camarero que suelta la lista encadenada, sabiendo que el cliente sólo podrá recordar la primera y la última de la lista, que recita como la tabla de multiplicar:

calamares-chopitos-aseitunitas-altramuses-solomillo al güisqui-chipirones-choco-migas-espinacas con garbanzos-pincho moruno-huevos rellenos-lomo al roquefó-salmón a la plansha-camarones-pipirrana-ortiguillas-puntillitas-pulgas-arbondiguitas de shoco-…… y ensaladilla rusa…”.

Total: ¡Póngame una ensaladilla rusa¡¡¡

En fin, toda una tradición, que se ha incorporado en nuestro horario laboral de los viernes. Como comprenderéis, todo esto es demasiado importante como para que se estropee. Por eso, el personal concienciado lanzó una curiosa convocatoria por correo electrónico, para el día 6 de octubre de 2007:

A todo el pueblo sevillano: ¿Debemos aceptar que un mísero montadito con patatas de bolsa valga ya dos euros? recuerdo que dos euros son 332 de las antiguas pesetas […] Ante todo esto, protesta, y el día 6 de octubre no acudas a los bares. BASTA YA DE ABUSOS. Sevilla era antes la ciudad de las tapas y ahora es la los montaditos fríos y el mal servicio, …RECUERDA EL DÍA 6 DE OCTUBRE DÍA SIN BARES EN SEVILLA. QUE ESPABILEN COÑO QUE NO SOMOS GUIRIS. […]

En Italia, la protesta se denominó huelga del espagueti, celebrada el jueves 13 de septiembre de 2007, para protestar por el encarecimiento de la cesta de la compra. Todo esto, nos recuerda, salvando la distancia y la frivolidad, los motines que se provocaban, en la España del Antiguo Régimen, por las abusivas subidas del pan. Entonces se convocaba a la población mediante los pasquines, sátiras,  manifiestos y otros papeles. Hoy utilizamos el correo electrónico y el móvil con el “subversivo” “pásalo”. Tampoco, hemos inventado nada. En fin, el mundo de la tapa, también es cultura. Ahora entendemos por qué el personal se enfada tanto, cuando después de reunir a amigos y colegas para cumplir con un “ritual cultural”, le plantan un platillo con unas tristes patatas de bolsa. Es el analfabetismo de la tapa.

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