Librería y hogar fuera del hogar


George y Sylvia

¿Te vienes a París? No necesitas mucho, solo ganas de pasear, una lista de libros leídos y por leer y una maleta llena de palabras de todos los idiomas para derrocharlas durante horas a lo largo de la noche con lectores, viajeros y poetas. Tampoco hace falta que reserves habitación en un hotel. Trazaremos las calles de la ciudad a golpe de página y buscaremos las huellas de la cultura de España y Latinoamérica recorriendo las rutas del Instituto Cervantes en París, donde encontraremos a Balenciaga, Buñuel , Vargas Llosa, algún idealista de la Revolución Francesa y a algún liberador del París de la II Guerra Mundial.

Pierre Bourru J. Les bouquinistes

Y curiosearemos por los bouquinistes o pequeñas librerías de viejo del Sena. Con la puesta de sol, antes de que asomen las farolas, recalaremos en la Rue de La boucherie, en un edificio de 1611 que albergó al fraile que al atardecer se ocupaba del encendido de las luces de la ciudad.

Hoy este edificio, con unas ventanas que ofrecen una maravillosa vista de Notre Dame, está ocupado por la fascinante librería Shakespeare & Company.  una “fábrica” de historias en la que no solamente se venden libros. Puede decirse que tiene funciones de biblioteca porque todos los volúmenes pueden ser leídos, incluso llevados a la pequeña plaza que se encuentra enfrente. La confianza es la consigna. Es también un hospedaje para viajeros con pasión literaria. La librería está repleta de camas que durante el día suelen alojar libros, o al gato negro que deambula por la arquitectura doméstica de sofás, mesas y estantes. Durante la noche, la librería ofrece sus camas a cualquiera que necesite descansar. Para quedarse, es suficiente con comprometerse a trabajar dos horas al día. De cada viajero que aloja, se espera que antes de irse escriba una autobiografía y refleje los textos que ha escrito en la librería.

Imposible encontrar un hueco

Este paraíso, que contrasta con el espíritu comercial de otras librerías, nació en 1950, cuando la zona donde se encuentra, era un barrio bajo, con artistas callejeros y hoteles de mala muerte. Su creador es el bostoniano George Whitman, que acaba de fallecer. Pero los orígenes de su emblemático nombre datan de 1919, cuando Sylvia Beach, librera y editora de origen norteamericano, fundó en la Rue de l´Odeon lo que llamaba su hogar lejos del hogar. Durante más de veinte años funcionó como lugar de encuentro, oficina de correos, agencia de cambio de moneda, biblioteca, editorial, pensión, y salón de lectura. Y fue allí donde se publicó por primera vez el Ulyses de Joyce, esa obra que los ingleses consideraban obscena.

Escribir en Shakespeare and Co.

Durante la II Guerra Mundial fue confiscada como represalia ante la negativa de Sylvia a vender un libro a un oficial alemán. Cuando los aliados liberaron París, quién “liberó” la librería fue nada menos que Heminway. Sin embargo, nunca más se reabrió hasta que George Whitman decidió bautizar su librería situada en la rivière gauche del Sena, con el nombre Shakespeare & Co.

Hoy la librería,  regentada por la hija de George, a la que muchos denominan la nueva Sylvia Beach, se ha convertido en lugar de paso de turistas y escenario de películas como Midnight in Paris o Antes del atardecer.

Pero no olvidemos que aquí los auténticos protagonistas son los libros como ha recogido el cortometraje de animación Mourir auprès de toi realizado por Spike Jonze que toma como escenario las estanterías llenas de libros. En la soledad de la noche, despiertan los personajes que habitan las portadas de los libros. Allí cobran vida en forma de siluetas de fieltro creadas por la diseñadora Olympia Le-Tan para narrar la historia de amor entre Mina, la novia de Drácula, y el pobre esqueleto de Macbeth imposibilitado para responder a la invitación de la amada.

Mina escapa de la cubierta de Drácula

Serán testigos de este amor los libros que comparten estante: Bajo el volcán de Malcolm Lowry, Gattopardo de Lampedusa, Le grand horloger de Boris Vian, Sartoris de William Faulkner… y por supuesto Moby Dick  de Herman Melville que cobrará vida para acoger en su vientre a estos enamorados, porque nada hay imposible si de amor se trata.

Por todo ello, si eres amante de los libros, las historias… y viajas a París no dejes de incluir en tu ruta, junto al Louvre, la torre Eiffel o Notre Dame, una visita a esta librería que ya es patrimonio de todos los viajeros. Quizás tras el viaje, la inspiración te lleve hasta un cuaderno para escribir palabras como éstas:

Para los amantes de los libros, para los buscadores de historias, para los dichosos de la libertad,  esa librería siempre representará un refugio, un lugar donde se será bien recibido vengas de donde vengas, vayas hacia donde vayas, cualquiera que sea tu destino.  Un lugar de una y muchas historias.  La mía fue una de ellas.  Si pasan por París, busquen la suya en este lugar que les estará esperando.

Lo que me gusta(ría) desearos

Cómo no caer en la tentación en estas fechas de hacer el inventario de lo que nos gusta y no nos gusta para atraer todo lo que nos hace felices. Un inventario para regalar en forma de deseos para el año que viene. Así que mira a tu alrededor y dime si no te gustaría…

Soñar y sentir que te elevas con el simple goce estético, viajar sobrevolando la ciudad para ver, desde el balanceo, las historias de la gente que bulle de un lado a otro.

Sentir cómo te conmueve una canción que se escapa por la radio del coche y correr a buscarla y dedicarla a quién la está esperando.

Vivir una experiencia hoy para mañana tener un recuerdo feliz del pasado.

Leer un poema cada día

Saber decir “me acordé de ti” en el momento oportuno.

Jugar con las palabras como si fueran piezas de un puzle.

Leer y escoger el fragmento justo para expresar lo que sentimos con palabras escritas por otros.

Colarte en la piel del protagonista de la película

Perderse en la pequeñez de una librería llena de historias por descubrir

Hablar y hablar mientras nos conocemos.

Percibir el perfume a té verde

Preparar lentamente una comida para la gente que queremos

Relajarte con el ronroneo placentero de la rutina.

Son pequeños placeres para los que tenemos que estar despiertos, receptivos a lo que nos hace felices y dispuestos a disfrutar de lo que nos gusta, alejando lo que nos hace daño, como si lloviera en un paisaje lejano que se ve pequeño desde nuestra ventana.

Todo eso y más es lo que yo os deseo para este 2012

Fotografía

Encontré el Otoño en Granada

Gianni Berengo Gardin

Parece que por fín se decide a entrar este Otoño que llegó disfrazado de primavera. Lo he encontrado en las noches de Granada, en el frío de los dedos asomando en las sandalias, en la cara gustosamente helada al caminar y en la primera manta para dormir. Curioso contraste con el día caluroso que deja sin poesía los puestos de castañas en las calles, languideciendo mientras esperan a que bajen las temperaturas para abrir el frasco de perfume de brasas por las aceras. Entonces será cuando podamos ver derrotado al verano que huye.

De vuelta, adormecidos en el coche,

el verano tenía

la calidad abstracta del sueño de los otros.

Si las velas contienen

los momentos finales del crepúsculo,

si un animal inmenso se deshace

en las gentes de fuego de las playas

y los rompientes cumplen

el amargo papel de signo adverso,

todo aquello que huía con nosotros,

en el orden juicioso y familiar

de los veranos, de repente

nos desplazó del mundo

y en los ojos de extraños

se fundó su memoria.

Luis Muñoz. El verano que huye, 1991

El verano que dejamos de ser niños

Los dragones viven por siempre, pero los niños…

Eric Puybaret. Puff the magic dragon

En verano, de alguna manera, volvemos a ser niños y en otoño todo se esfuma dejando esa melancolía tan característica que nos hace aceptar con dignidad la derrota. Todos guardamos en la memoria aquellos veranos interminables, eternos, repletos de calle y de juegos, como los que disfrutaba el pequeño Jackie Paper con su amigo el dragón Puff, allá en la lejana tierra de Honah Lee:

Puff, el dragón mágico vivía junto al mar
y retozaba en la niebla del otoño
en una tierra llamada Honah Lee.
El pequeño Jackie Paper amaba aquel pillo dragón,
y le regalaba cordones y lacre
y otros extravagantes objetos.

Juntos viajarían
en un barco con las velas hinchadas
y Jackie hacía de vigía encaramado
en la gigantesca cola de Puff.
Nobles, reyes y príncipes
se inclinaban a su llegada,
y barcos piratas arriaban sus banderas
cuando Puff rugía su nombre.

Puff, el dragón mágico vivía junto al mar
y retozaba en la niebla del otoño
en una tierra llamada Honah Lee…

Un dragón vive siempre
pero no así los niños,
alas pintadas y anillos gigantes
dan paso a otros juguetes.
Sucedió una noche gris:
Jackie Paper no vino más
y Puff el poderoso dragón,
cesó su feroz rugido.

Su cabeza estaba llena de dolor,
y sus verdes escamas caían como gotas de lluvia,
Puff ya no salía a jugar por el camino de los cerezos.
Sin su amigo de toda la vida,
Puff ya no podía mostrarse valiente,
así que, Puff, el poderoso dragón
se arrastró tristemente hacia su cueva.

Puff, el dragón mágico vivía junto al mar
y retozaba en la niebla del otoño
en una tierra llamada Honah Lee…

Sí y todos tuvimos un verano que llegó sin avisar en el que cambiaron nuestros gustos, tal vez nuestras amistades, abandonamos los juegos y emprendimos el largo viaje en el que dejamos de ser niños.

Esta canción infantil fue compuesta por Yarrow & Lipton, integrantes del trío Peter, Paul and Mary, aquellos que popularizaron ‘Blowin in the wind’ del joven Dylan.  Grabada en 1963 se incorporó muy pronto a la cultura popular estadounidense y británica, no faltando versiones en otros idiomas. La letra de Puff, the Magic Dragon estaba basada en un poema que Leonard Lipton escribió en sus tiempos de estudiante inspirado a su vez en “Custard the Dragon”, un poema de Ogden Nash.

Esta bella historia nos deja un sabor agridulce por la tristeza del dragón eterno que dobla su cuello y llora al perder su compañero de juegos. Pero no todo el mundo interpreta esta canción como un viaje de despedida de la infancia. Hay quien opina que fue un himno para el movimiento hippie que escondía una metáfora en torno a la marihuana, por las referencias de Paper (papel) Dragon/draggin (colocarse) y Puff (fumar).

Opinad por vosotros mismos, escuchad esta canción que gusta a niños y adultos, al tiempo que observáis atentamente en este viejo vídeo las caras del público: la ilusión de los niños pequeños y la melancolía de los que pasan de los 60.

Para atenuar ese sabor agridulce surgen historias con un nuevo final como el que recoge  la adaptación ilustrada por Eric Puybaret publicada en 2007: cuando un niño se hace mayor hay otro aguardando en una esquina para jugar con el dragón.

Hoy quiero dedicar esta historia a quien este verano fue niño despreocupado y hoy anda observando, con feliz  melancolía, a esa niña que todavía juega con el dragón.

El verano que viene volveremos a sentirnos niños…

Septiembre o el viaje a la rutina

No es más real, Septiembre que un recuerdo,

pero nombres que dimos por perdidos

recobran claridad, el aire que atraían

y el sueño en que resisten los veranos

Luis Muñoz “Septiembre”

Ahora que Septiembre viene para quedarse dejando atrás el tiempo de las vacaciones, toca retomar nuestras rutinas, la  rutina. El sonido del despertador, asomarnos al día, dejar que la ducha nos engrase y un café que nos despierte. Fingir que estamos informados leyendo titulares de un periódico cada vez más breve y simple, descender a las profundidades del metro por las tristes escaleras mecánicas o soñar con llevar las riendas de la vida agarrados al volante del coche. Tú viajas absorto, yo observo lo que hacen otros viajeros en el trayecto.

¿Por qué no miramos más allá de la rutina? Tú circulas por París, yo recorro las calles de Londres en un autobús rojo. Coge tu mapa y déjate llevar…

¿Eres tú?.

Me alegra encontrarte¡

¡Que bien nos sienta Septiembre¡

Cortometraje filmado en su totalidad con el móvil Nokia N8. Ganador del concurso Nokia Shorts 2011

Director: JW Griffiths
Productor: Kurban Kassam
Director de Fotografía: Christopher Moon
Editora: Marianne Kuopanportti

Música: Lennert Busch

Una canción para bailar en el crucero


¿Puede escribirse una canción que habla del mar desde el asiento de un tren? ¿Y puede escribirse una canción que respira vacaciones y que invita a bailar embelesados cuando el mundo se debate en una guerra?

Posiblemente sí porque es en tiempos difíciles cuando más necesitamos recrear las cosas bellas de la vida para olvidar lo que nos rodea. Charles Trénet compuso junto a Leo Chauliac la canción “La mer” en 1943 mientras viajaban en un tren. Este cantante,  al que se le reprochó su falta de oposición a los nazis durante la invasión de Francia, actuaba en los cabarets Folies-Bergère y Gaieté Parisienne frente a un público en el que eran habituales oficiales y soldados alemanes. Ya fuera por supervivencia o por indiferencia, accedió incluso a cantar en los campos de prisioneros y así con sus canciones de cabaret en cabaret logró mantener el tipo siempre acallando los rumores sobre su origen judío.

La canción no fue grabada hasta 1946, una vez finalizada la guerra. Desde entonces se han realizado más de 400 versiones en distintos idiomas, desde la dulce Françoise Hardy a la reciente de Robbie Williams titulada Beyond the sea. También ha formado parte de alguna que otra banda sonora de películas como Soñadores de Bernardo Bertolucci. Su tono fresco y amable ha hecho que sea habitual en más de un baile para enamorados en tiempo de vacaciones, evocadora de buenos recuerdos de turistas de cruceros que bailan bajo la luz de la luna. Por ello la compañía Carnival Cruises no ha dudado en utilizarla para sus campañas publicitarias en televisión.

Porque el turista necesita de esas músicas que le empujen a viajar, esas que le van acompañando en la ruta y que evocarán las experiencias vividas durante el viaje. Y para ello parece que nuestro protagonista era perfecto porque en 1955 compuso la famosa “Route Nationale 7″, en homenaje al establecimiento de vacaciones pagadas. Esta ruta también denominada Ruta del Sur es sinónimo de sol, de vacaciones y felicidad para los turistas de los años 50, por ello también se la conoce como Ruta de las vacaciones.

Hoy los turistas que quieran homenajear a este cantante romántico que ha  acompañado sus veladas pueden visitar su casa natal en Narbona, convertida en un pequeño museo.

¿Bailas?

Palabras de un poeta universal

…Que todos los hombres sepan

Tal día como hoy o quizás como ayer, según las versiones, moría Federico García Lorca. Después de 75 años, quedan puntos oscuros sobre las razones de su muerte, pero de lo que no hay duda es de que está más vivo que nunca porque su figura y su obra son un símbolo universal.

De entre todas sus palabras, a modo de homenaje, quiero recuperar el texto de una locución que el poeta dio en Fuente de Vaqueros en Septiembre de 1931 con motivo de la inauguración de la biblioteca. Ahora cuando pensamos que el hambre es cosa de otros, ahora que creemos que estamos informados porque estamos saturados de información, ahora que las bibliotecas sufren la crisis a golpe de recorte presupuestario y cierre, ahora más que nunca hacen  falta palabras como estas.

Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

“Medio pan y un libro”

Locución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente de Vaqueros, Granada. Septiembre 1931

Tarta de arándanos para las noches tristes

¿A dónde vas?

No tengo un destino concreto pero seguiré viajando mientras que haya un sitio a donde ir

A veces tardamos años en cruzar una calle o en pronunciar una frase, necesitamos antes realizar un largo viaje, tal vez en el tiempo, tal vez en el espacio. Años o  kilómetros para recorrer solo unos metros o expresar un sentimiento. Y cuando por fin lo hacemos descubrimos que “no fue tan difícil, todo depende de quién te espere al otro lado.”

Esa es la esencia del viaje que emprenden los personajes de la película que os propongo hoy:  “My Blueberry Nights”  de Wong Kar Wai  que nos habla de la fugacidad del amor y de nuestro intento desesperado por retenerlo. Un viaje en el que Nueva York es origen y destino de un recorrido por la geografía norteamericana a través de la mítica Ruta 66. Un Nueva York nocturno, lluvioso, con luces de neón, trenes y tranvías que, con un destino incierto, pasan continuamente junto al café en el que se reúnen los pobladores noctámbulos  que comparten su desamor y esperan el regreso. Nosotros podemos verlos entre los rótulos de las ventanas como si nos asomáramos a un cuadro de Edward Hopper, colándonos en esa atmósfera en la que la intimidad se confiesa ante la barra del bar. Todos ubicados en bares y restaurantes como único hogar, con  sus inseguridades y un pasado lleno de pérdidas, buscan la pieza que le falta a su puzle.

Elizabeth ha perdido el amor y busca las razones una y otra noche, y no entiende que quizás no hay una razón, solo sucede… que la vida pasa. Se siente como esa tarta de arándanos que noche tras noche permanece intacta porque nadie la quiere. En su búsqueda, decide iniciar un viaje por América con la intención de encontrar una nueva vida que la aleje de su pasado. Jeremy también ha sufrido un desengaño amoroso, pero su actitud ante la pérdida es la espera; su madre le enseñó de pequeño que si se perdía en el parque debía permanecer quieto hasta que ella lo encontrara. Y espera regentando el café al que llegan los clientes que le cuentan sus penas y le hacen depositario de las llaves de sus casas. Él las conserva todas en un tarro de cristal, porque cada una mantiene la esperanza de una puerta que se abre y el deseo de recuperar el pasado.

Y así en este viaje espiritual que los separa y tal vez los una, ella queda convertida en Ulises y él en Penélope. Ella va encontrando en su camino otros personajes con el alma rota, personajes que hacen de espejo y la definen en la búsqueda de sí misma. Él mantiene su memoria tejiendo un hilo con las postales escritas como si se lanzaran al mar mensajes en una botella.

La música convertida en un elemento más del paisaje es también un recorrido por la geografía norteamericana con sus notas de jazz, folk, blues y soul. Wong Kar Wai cuenta que antes de hacer la película realizó la ruta tres veces mientras iba escuchando la música que fue conformando la banda sonora de la película. Al tiempo que los personajes buscan su lugar en el mundo, Otis Redding canta Try a little Tenderness recordándonos que  la espera, el viaje, se alivia con un poco de ternura.

Sabes que está esperando
simplemente deseando
esa cosa que nunca, nunca, nunca, nunca poseerá
Pero mientras está allí esperando
prueba  con un poco de ternura

Como un lazo invisible con su anterior película suena una versión en clave de jazz de ‘Yumeji’s Theme’, el tema instrumental compuesto por Shigeru Umebayashi para ‘In the mood for love’,  tal vez como un guiño ya que “My Blueberry Nights’  está basada en un cortometraje que Wong Kar-Wai realizó como parte de una obra mayor titulada ‘Tres historias de comida’, junto a otro que posteriormente se convirtió en ‘In the mood for love’, y un tercero.

La comida, a modo de símbolo, es esa tarta que cada noche permanece entera porque nadie la ha solicitado. No hay motivo aparente… solo la vida que pasa. Pero una noche, tras un largo viaje cruzamos la calle, entramos en el café y comemos tarta de arándanos. Entonces el puzle encaja y descubrimos que lo que andábamos buscando estaba en el punto de partida.

El verano ya llegó…

“* Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ♪♫•*¨˜”*El verano ya llegó a mi cansado corazón…”* Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ♪♫•*¨˜”*..


Porque el verano parece que no llega hasta que estamos de vacaciones… tiempo de desconexión, de estar “en off” para la rutina y “en on” para disfrutar de los sentidos.

Os propongo un viaje musical con Amparo Sánchez y Locomondo por Grecia, Jamaica, México, Perú, Chile, Argentina y…

¿Serías  capaz de identificar cada uno de los rincones que aparecen en este vídeo? Tal vez encondidas aparezcan las calles que tantas veces has paseado.

Para los que este verano no viajan,

para los “marcopolos”,

para los viajeros sentimentales,

para los que regresan al trabajo,

para los estresados que echan la llave a la oficina,

para los hedonistas, aventureros, montañeros,

para los turistas de sofá dueños del mando a distancia,

para los navegantes por Internet,

para los que se quedan ahorrando para el gran viaje de su vida,

para los que soportan la crisis,

para los que cuidan a otros,

para los que sufren por amor…

Para todos ellos, para todas ellas… dedico este viaje.

¡FELICES VACACIONES!

…Sean como sean…

Viajes involuntarios, prisioneros del camino

“Home, it’s far beyond long lost horizons
Home I’ll never see
For I’ll be a prisoner of the road
And I hold no key that will ever set me free” Silvert Høyem

Andamos preocupados preparando viajes que nos saquen de la rutina y nos hagan descansar con el solo hecho de poner kilómetros entre nuestra casa y el destino vacacional. “Destino”, curiosa palabra  que va olvidando su sentido trágico, aquel que nos recuerda el diccionario. Preparamos maletas en las que no nos falte de nada: el perfume, la ropa de baño, la ropa de noche… documentos esenciales, pasaporte, la visa, el seguro médico, el seguro de viaje y la reserva del hotel. Y el ordenador, que no nos falte el ordenador e Internet para seguir en contacto con los de aquí y contar todo lo que vemos y lo bien que lo estamos pasando. Aumentamos cada año la lista de cosas imprescindibles.

Miles de personas en tiempo de espera en aeropuertos, estaciones y carreteras. Y olvidamos que también en estas fechas hay miles de personas embarcadas en viajes involuntarios en los que la palabra destino recupera su sentido fatal, cambiando trágicamente las denominaciones: el viaje se convierte en éxodo y el viajero en refugiado. Caminan durante días empujados por el hambre convertida en hambruna y en el camino pierden su identidad, sus hijos y su vida.

El destino es un campo de refugiados… ¡Triste destino!. La sequía y la guerra son dos armas letales que ponen en peligro la vida de once millones de personas del Cuerno de África. Etiopía, Somalia y Kenya concentradas en el Campo de Dadaab, el mayor campo de refugiados del mundo, con capacidad para 90.000 personas que aloja actualmente a 400.000.

Entonces el camino, símbolo otras veces de libertad, se convierte en una prisión como sugiere el título de esta canción compuesta por Sivert Høyem, un lamento que nos recuerda la situación de los millones de desplazados que hay en el mundo, gentes sin hogar que nunca encuentran la llave de la verdadera libertad.

Si está en tu mano !Ayúdales¡

Prisoner of the Road

When I go, I go alone
There ain’t no one ever looking out for me
Just the sun, my own lean shadow
And the wind out among the trees

Home, it’s far beyond long lost horizons
Home I’ll never see
For I’ll be a prisoner of the road
And I hold no key that will ever set me free

Most humbly on my bending knee
I’m begging you to help me, please
For I’m a prisoner of the road
And I hold no key, I hold no key that will ever set me free

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