Qué pereza ser turista

autobusturistico

El calor derretía la espera, los coches circulaban con prisa de viernes dejando atrás al autobús turístico que se desplazaba como un gusano lento, lleno de rojos individuos que podían atrapar el calor ondulante con sus manos. Entonces ella recordó con placer que le esperaba en casa un apetitoso plato de lentejas y pensó:

¡Qué pereza ser turista!

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