Hilos de colores para la felicidad

Las rutinas y nuestros sueños están unidos por finos hilos de colores que nos sacuden ante el menor estímulo. A veces solo hace falta pasear por la ciudad con la mirada atenta a las personas que nos rodean, tomarnos nuestro tiempo y escuchar a los niños a la salida del colegio, a la gente que pasa corriendo a una cita o a un vendedor bohemio que espera que le dediques dos minutos.

También puede suceder al subir a un autobús, ese espacio reducido en el que se resume el mundo. Un corto y rutinario trayecto al que sube un vendedor que nos parece un simple charlatán que viene a vendernos algo que no necesitamos. Abstraídos miramos por la ventana, esperando a que acabe su discurso, pero de pronto despliega sus hilos de colores y pronuncia la palabra “sueño.” Y la cabeza se llena de quisieras y me gustaría que salen de la caja de los sueños dormidos.

El autobús del vendedor de sueños

¿Hemos perdido la capacidad de soñar? Hoy que todo se vende y que la publicidad nos ofrece la luna… ¿Se pueden vender sueños, deseos que se alojan en el alma y que no valen dinero? Me pregunto qué pasaría si cada día, al final de nuestra jornada de trabajo, nos propusiéramos vender un sueño a alguien.

¿Te sorprendería que al llegar al supermercado la empleada te preguntara si se habían cumplido tus deseos? ¿Y si al ir a solicitar un libro en la biblioteca, la bibliotecaria te dijera: hoy te noto triste, ¿Quieres un café y hablamos?. ¿Cuál sería tu estrategia? ¿Qué podrías ofrecer?… Pero piensa, si algún día decides hacerlo también tú tienes que sentirlo.

El protagonista de este cortometraje que hoy os traigo lo intentó porque así lo hacía su abuela de la que heredó el negocio. “El vendedor de sueños” es parte de una campaña institucional de Tarjeta Naranja pero pertenece a ese selecto grupo de  anuncios con mensaje que se quedan en tu memoria y te provocan una sonrisa, te hacen pensar que otra forma de hacer las cosas es posible, porque los sueños y anhelos personales pueden activarse si ponemos toda nuestra energía. Estupenda publicidad que cede el protagonismo al mensaje en detrimento de la marca, con un hermoso guión y una magnífica interpretación por parte de los actores Favio Posca y China Zorrilla, la misma que nos emocionó con Elsa y Fred.

Imagina que en cada trabajo, al final de la jornada cada uno se propusiera la “venta” de un sueño. Calcula ¿Cuántos sueños habrás vendido antes de jubilarte?

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