Viajar para encontrarte

Piensa cuántas veces has viajado con la emoción de “volver”, o la ilusión de un encuentro. Esta es la historia de un viaje de vuelta al hábitat y un viaje para el reencuentro de tres amigos muy especiales.

La historia comienza en 1969 cuando dos jóvenes australianos encuentran un cachorro de león en Harrods. Lo habían separado de su familia, pesaba 18 kilos y los miraba desde su caja. Deciden comprarlo y llevárselo al piso que compartían en Kings Road,  la calle de moda en el barrio londinense de Chelsea. Y así es como Anthony Bourke, John Rendalle y Christian, el león, se hacen famosos en el barrio por el que solían pasear en coche y visitar el restaurante Casserole. Para corretear estaba el cementerio de una capilla cercana. Durante este tiempo hicieron muchas fotografías del león en el entorno doméstico y grabaron vídeos en los que sorprende la comunicación entre los tres. A mí me llama especialmente la atención la imagen de Christian mirando a la cámara mientras apoya su pata en el hombro de uno de los amigos en una actitud de camaradería entrañable.

Pero el espacio y el entorno se le iban quedando pequeños a medida que crecía. Cuando ya contaba con doce meses, Anthony y John pensaron que la mejor solución era llevar a Christian a su hábitat natural. En 1971 envían a Christian a África, gracias a la colaboración de Virginia McKenna y Bill Travers, las estrellas de Nacida libre, la película que contaba la historia de la leona Elsa. Allí este “chico urbano” aprendería a vivir como un león salvaje integrado en una familia.

Resultado de esta experiencia, se publican en  1971 el libro “A lion called Christian” y el documental The Lion at World’s End“.  La peculiar historia reflexionaba sobre la importancia de evitar el cautiverio de animales.

En 1974, sus antiguos propietarios deciden viajar a Kenia por última vez para reencontrarse con el león. Les advirtieron que, debido al tiempo transcurrido y la vida en libertad, sería difícil que el animal les reconociera. Existía el riesgo de que incluso pudiera atacarles. Sin embargo no fue así, cuando el animal los ve, los reconoce al instante y se lanza a  abrazarlos por igual, expresándoles su alegría por el encuentro.

En 2008 alguien subió el video del reencuentro a YouTube, y estos pocos minutos de filmación tuvieron un impacto sorprendente. Las reproducciones que ya superan los quince millones, pusieron la historia de actualidad y animaron a la elaboración del documental “The lion cub from Harrods” y la reedición del libro en el que los autores, cuarenta años después reflexionan sobre su experiencia de juventud. Una historia que narra un largo viaje para un reencuentro que nos enseña cuestiones fundamentales sobre la responsabilidad y el amor a los animales, al tiempo que deja en nosotros el sabor agridulce de una despedida.


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