Esperando el catálogo en mi buzón

Los catálogos publicitarios, nacen con el objetivo de dar a conocer una serie de productos a los posibles clientes. Con la llegada de Internet, parece que este tipo de fuentes de información han encontrado una vía rápida, ágil y constantemente actualizada, dejando atrás a los catálogos en papel… ¿O no?.

Queremos demostraros que, Internet no acaba (de momento) con las publicaciones en papel. Esta es la historia del catálogo comercial que se ha colado en nuestras vidas: el catálogo de IKEA. Cumple la cadena editorial de cualquier publicación y tiene aspiraciones de “comportamiento bibliotecario”. Si no se lo creéis, leed, leed:

Técnicamente, se trata de un catálogo de tamaño medio, fácil de manejar, cuyas secciones responden a cada uno de los espacios del hogar. Cada espacio o concepto recibe un color, a pie de página, que facilita la búsqueda rápida. Las páginas finales recogen una guía de compra y un índice alfabético. A lo largo del año tiene actualizables, que promocionan las novedades de verano, y temáticos (cocinas, oficinas). Como buena publicación, puesta al día, está disponible para consulta y descarga en formato pdf, a través de su página Web.

Transmite un concepto, combinando la venta con el contenido editorial. Con el lema “Vuelve a conquistar tu vida”, IKEA reivindicó la “recuperación” del hogar para contrarrestar el ritmo de vida actual.  Propone que la calidad de nuestra vida no dependa de grandes cosas, sino de nuestro pequeño gran mundo, ese lugar que llamamos “mi casa”, donde pasan las cosas importantes.

Tiene una estrategia de venta: Se lanza en Septiembre, en plena depresión post-vacacional, la época de los propósitos de enmienda,  para animarnos a redecorar nuestras vidas. Acompañada por una fuerte publicidad en televisión, sus spots dan al catálogo en papel un protagonismo interesante, que lo convierte en icono.

Tirada y distribución: esta poderosa herramienta comercial ha conseguido, después de varios siglos, arrebatarle a la Biblia el primer lugar en la lista de los textos con mayor tirada del mundo. Hay quien la denomina ya “la Biblia de la clase media”. Se editan 198 millones de ejemplares en 35 países y en 27 idiomas distintos. Invierte, en este catálogo, gran parte de su presupuesto de marketing. Mediante el “buzoneo” se distribuye buena parte de esa tirada, colándose en nuestros hogares para facilitar la elección sin presiones de tiempo, ya que los precios se mantienen durante un año. Ha dado el salto a los quioscos, para llegar a los clientes de ciudades en las que no hay establecimientos IKEA. Hay quién dice que es la revista de decoración más barata del mundo.

Ha encontrado su sitio en nuestra biblioteca doméstica: es uno de esos iconos que  se coloca entre las Páginas Amarillas y el QdQ, es decir, el sitio de las fuentes de referencia. Compite, y además con ventaja, con nuestras revistas de decoración que, a su vez, se convierten en catálogos facsimilares de IKEA, copiando sus propios lemas y publicitando sus productos. Y por su puesto, no se expurga hasta que no lo sustituye el siguiente catálogo.

Préstamo: IKEA ha aprendido de los servicios bibliotecarios y ha puesto a disposición de sus clientes, catálogos en préstamo, perfectamente identificados a las entradas de sus tiendas, con objeto de que puedan elegir cómodamente sus productos y lo devuelvan nuevamente.

Depósito documental: como un buen producto, se asegura el acceso al conocimiento de la publicación, mediante una Web que muestra la historia del catálogo y las distintas ediciones organizadas por países. La página de Italia, muestra además la evolución de las distintas portadas.  De interés tanto para curiosos como investigadores de la historia del diseño y la publicidad, las publicaciones dicen mucho de la ideología, estrategias comerciales, tendencias sociales… de un periodo concreto. Los catálogos actuales nos hablan de una sociedad formada por familias multiculturales, que disfrutan estando juntas, que necesitan de un orden no impuesto, sino facilitado por un mobiliario pensado para vivir la casa y en la que el salón es un espacio de convivencia donde gritar !Viva la República independiente de mi casa! y Viva la vida cotidiana”

Después de todo esto, estaréis de acuerdo en que es el Best-Seller de las publicaciones comerciales, que ha conseguido que pensemos que en lugar de “vendernos” un producto, nos están prestando “un servicio”.

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