Hoteles estivales

Mientras que el hotel no sea un hogar, siempre será un sitio de paso. Por ello, cuando nos sentimos terriblemente solos, sus interminables pasillos desembocan en la añoranza de nuestra rutina y la serena tranquilidad ante los ruidos de nuestra casa. ¿Quién no ha sentido inquietud al abrir un armario siempre vacío? ¿Quién no ha vivido la noche como un largo tiempo de espera de lo que nos aguarda a la mañana siguiente?.

Los viajes, reales o metafóricos, los hoteles, los viajeros… son protagonistas de muchos poemas. Aquí encontrarás algunos.

En las habitaciones de los broncos, difusos

hoteles estivales

hay siempre un remanente de amenazas

enmascarado entre los utensilios

de la noche.

Implacables

ocurren los ruidos por dentro de los muros:

unos pasos erráticos que atruenan

los pasillos tan fúnebres,

una voz de guarida fluyendo del armario,

un estruendo de aguas desplomándose

por las acongojantes cañerías,

mientras

la oscuridad imprime

como un brillo de brea en la almohada.

¿Con qué sombras pernocto, quién

me defenderá de esos intrusos

que transfieren su inquina al hospedado?

Más que nunca la vida

se vuelve aquí provisional y huraña.

Manuel Caballero Bonald. Viajero de paso

Una respuesta

  1. La pagina de tu Blog se ha actualizado…

    [..]Articulo Indexado Correctamente en la Blogosfera de Sysmaya[..]…

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