El líder de la innovación

“La ciencia más útil es aquella cuyo fruto es el más comunicable

Leonado da Vinci

Como si nuestro mundo hubiera surgido de la nada, las publicaciones nos inundan con titulares que hablan de un nuevo descubrimiento: la innovación, aplicada a la empresa, la vida particular, los sentimientos, la Administración… Todas las áreas del saber necesitan de un “santón” en el que mirarse y, no cabe duda que, si de innovación hablamos, el mejor candidato para este puesto, sería el pintor, escultor, arquitecto, ingeniero, naturalista, músico y escritor italiano, Leonardo Da Vinci. Este hombre no paró de inventar desde que salió de la cuna. Se le atribuyen tantas invenciones, que rozamos la leyenda.

El legado documental de Leonardo está relacionado con sus trabajos sobre ingeniería, los pájaros, el vuelo, la anatomía y otras áreas que suscitaron su insaciable curiosidad y que registraba minuciosamente, con anotaciones y dibujos, en una perfecta combinación de arte y técnica. Planeó  incluso, la realización de una gran enciclopedia basada en detallados dibujos de todo lo conocido. De ahí que se le denomine “el científico que pinta”.

También se interesó por la culinaria, a la que aportó innovaciones importantes, que han quedado reflejadas en el Códice Romanoff. Este libro recopila las notas que escribió cuando trabajaba para el gobernador de Milán, Ludovico Sforza. En ellas recoge, tanto las recetas diseñadas por él (muy próximas a lo que hoy conocemos como nouvelle cuisine), como los modales en la mesa, y sus inventos aplicados a la cocina:  asadores automáticos, máquinas de lavar, picadoras de carne, cortadoras,  los extractores de humo, los extintores de incendios, sacacorchos, la cortadora de fiambres y el triturador de ajos, que todavía hoy se le denomina ‘el leonardo’.

Leonardo, se inició en estas artes, de la mano de su padrastro que era repostero. Posteriormente, hizo sus “pinitos” en la hostelería renacentista, como jefe de cocina de la taberna Los Tres Caracoles, situada al lado del puente Vecchio de Florencia. Tiempo después, se asoció con el pintor Sandro Boticelli, en una nueva cantina, “All’insegna delle tre ranocchie di Sandro e Leonardo’, que fue un fracaso, pues nadie estaba dispuesto a pagar por unos platos “minimalistas” y leer el menú de derecha a izquierda. ¿Se habrá reencarnado en Ferrán Adriá el espíritu de Leonardo, siglos después?

Su vocación culinaria, la refleja en el cuadro “La Última Cena“. Antes de pintar el cuadro, durante más de dos años, ideó las recetas que aparecen mediante cientos de bocetos de alimentos, como los huevos cocidos con rebanadas de zanahoria o el muslo de focha con flores de calabacín.  Al final, todo ese esfuerzo quedó reducido a una escena en la que aparecen platos bastante sencillos.

Leonardo nunca publicó o distribuyó los contenidos de sus manuscritos que permanecieron inéditos hasta el siglo XIX, cuando pudieron conocerse sus contribuciones al desarrollo técnico y científico. Después de su muerte, y según dejó estipulado en su testamento, algunos libros, todos sus cuadernos de notas, dibujos y otros papeles, quedaron bajo la custodia de su discípulo Francesco Melzi, quien, consciente de la importancia del legado, se encargó de ordenarlo y catalogarlo.  Sin embargo, tras la muerte de Melzi, este patrimonio se dispersa. Hoy los principales manuscritos de Leonardo se encuentran repartidos por Italia, Francia, Inglaterra, España y Estados Unidos.

El mercado editorial no deja de producir obras que recogen su producción científica, literaria o artística, al tiempo que es motivo de inspiración de multitud de publicaciones. Como no podía ser de otro modo, se ha convertido en marca de referencia para todo lo relacionado con la innovación. Ha dado su nombre a un robot quirúrgico, que, dirigido por computadora, permite a los cirujanos operar en áreas muy pequeñas, y  eliminando los temblores asociados con la respiración y los latidos cardiacos del médico.  El mundo empresarial, lo toma como ejemplo en el libro “Leonardo da Vinci y su Códice para el liderazgo”, acuñando el término “empresas leonardescas” (Toyota, Nokia y Appel), aplicable a las que potencian el talento individual y colectivo y en las que se permite la curiosidad, la vocación, el aprendizaje, la iniciativa, el dinamismo, la maestría, el legado y la reputación

Gracias a su ingenio, podríamos afirmar, que Leonardo se ha convertido en el eje turístico de la localidad que le da nombre. Vinci, situada en el corazón de la Toscana, sólo a unos kilómetros de Florencia, nos ofrece una ruta por la Casa Natal de Leonardo en Anciano, el Museo Leonardiano, la Biblioteca Leonardiana y la sección dedicada a la técnica como bien de interés cultural. El culmen a todo ello, ha sido la reciente creación del archivo digital e-Leo, de la Biblioteca Leonardiana, como una metáfora de quién fue. La Biblioteca, ha puesto en la web más de 6.000 páginas con manuscritos y dibujos originales del artista, con el objetivo de ir más allá, mediante la creación de  un archivo digital de manuscritos de la historia de la ciencia y la técnica del Medievo y el Renacimiento.

2 comentarios

  1. Que majo este hombre, eh??

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: