Sobredosis de belleza

De entre todas las enfermedades propias del turista, quizás la más romántica sea aquella que procede del mundo de la literatura, el Síndrome de Stendhal.

Cuentan que esta enfermedad nació en la Iglesia de la Santa Croce, de la mano de un escritor francés, Marie Henri Beyle, más conocido por su seudónimo literario, Stendhal. Nacido en Grenoble en 1783, descubre su pasión por los viajes, gracias a su trabajo como militar, en el Ministerio de Guerra.

Dada su gran sensibilidad, cuando viaja, se integra en la cultura y los sentimientos de los lugares que va conociendo. Viaja por Italia y refleja sus impresiones en el libro Roma, Nápoles y Florencia (1817) en el que se describe el mencionado síndrome, que es una especie de éxtasis y mareo que se produce al contemplar una acumulación de arte y belleza en muy poco espacio y tiempo.

Tras un largo día paseando por Florencia, entrando en iglesias y museos, tratando de no perder detalle para alimentar su Diario, admirando tallas, estatuas, fachadas, cúpulas, frescos…, repentinamente, al entrar en la Santa Croce,  sintió una extraña angustia acompañada de vértigos. Recurrió a un médico que, tras tomarle el pulso y mirarle los ojos, le dijo que padecía una sobredosis de belleza, de la que se recuperó, al sentarse en un banco y recibir el frescor del aire en la cara. En Mémoires d´un touriste, narra no sólo lo que visita sino las sensaciones que experimenta.

Esta enfermedad de la belleza, no fue descrita como un síndrome hasta 1979, cuando la psiquiatra italiana Graziella Magherini, observó y describió más de 100 casos similares entre turistas y visitantes en Florencia, la cuna del Renacimiento, y escribió acerca de él.

El bello malestar que experimenta Stendhal, y que hace que su visita se convierta en una experiencia vital que le transforma, está siendo estudiado por el equipo de psiquiatría del Hospital de Santa María Nuova de Florencia, que atiende una media de 12 turistas al año con los mismos síntomas que Stendhal.

Han pasado ciento noventa y tres años, desde que Stendhal se mareara, y la publicidad, en su búsqueda de ideas sugerentes, coge prestado el Síndrome para anunciar al Audi A8, que se muestra entre música suave y una agradable voz en off, para concluir con la frase: “A veces la perfección resulta difícil de soportar”.

2 comentarios

  1. Estuve en Bolonia el año pasado. Está muy cerca de Florencia. Que pena no haber aprovechado y haberla visto. Aunque a mi…síndromes no me faltan. Un beso

    • Siempre es tiempo de volver a Italia. Florencia seguro te va a gustar, recuerda un poco a Granada. Y llévate solo el síndrome que te permita disfrutar, los demás no sirven.

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