Cómo no caer en la tentación en estas fechas de hacer el inventario de lo que nos gusta y no nos gusta para atraer todo lo que nos hace felices. Un inventario para regalar en forma de deseos para el año que viene. Así que mira a tu alrededor y dime si no te gustaría…
Soñar y sentir que te elevas con el simple goce estético, viajar sobrevolando la ciudad para ver, desde el balanceo, las historias de la gente que bulle de un lado a otro.
Sentir cómo te conmueve una canción que se escapa por la radio del coche y correr a buscarla y dedicarla a quién la está esperando.
Vivir una experiencia hoy para mañana tener un recuerdo feliz del pasado.
Leer un poema cada día
Saber decir “me acordé de ti” en el momento oportuno.
Jugar con las palabras como si fueran piezas de un puzle.
Leer y escoger el fragmento justo para expresar lo que sentimos con palabras escritas por otros.
Colarte en la piel del protagonista de la película
Perderse en la pequeñez de una librería llena de historias por descubrir
Hablar y hablar mientras nos conocemos.
Percibir el perfume a té verde
Preparar lentamente una comida para la gente que queremos
Relajarte con el ronroneo placentero de la rutina.
Son pequeños placeres para los que tenemos que estar despiertos, receptivos a lo que nos hace felices y dispuestos a disfrutar de lo que nos gusta, alejando lo que nos hace daño, como si lloviera en un paisaje lejano que se ve pequeño desde nuestra ventana.
Todo eso y más es lo que yo os deseo para este 2012
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